martes, 14 de febrero de 2017

El camino de los microcuentos

El camino de los microcuentos, por Rubén Pardo

 
Dedicado a esa persona que me hace sentir único en un día tan especial. GRACIAS POR TODO. 

#1 Nos miramos y no supimos qué decir. 
Y es que cuando el amor habla, 
las palabras sobran, 
pues tan solo necesitamos sentir. 


#2 Un día cualquiera, un nuevo destino y un camino por seguir. 
Dos almas gemelas con infinitas ganas de vivir. 
Un amor verdadero para dos amantes con ganas de sentir. 
Una sola mirada bastó para hacernos sonreir 
y un solo beso para saber que lo mejor estaría por venir. 


#3 Apostamos a querernos y acabamos ganando. 
Qué bonito fue encontrarte. 
Qué bonito es tenerte. 
Qué bonito será abrazarte cada día, 
porque con tan solo un abrazo seguiremos siendo lo que fuimos, 
lo que somos y lo que seremos. 


#4 Miles de besos. 
Cientos de momentos. 
Decenas de alegrías. 
Señales que muestran el camino correcto 
y numeros que evidencian que esto jamás ha estado muerto. 


#5 De repente, un impulso inesperado.
Una geometría bisentimental. 
Un triángulo repentino cuyo vértice se clavaba sin cesar 
y un lado ajeno a los demás. 
Un traspiés y un volver a empezar. 
Un triángulo roto que nunca más se ha de formar. 
Y una geometría imperfecta para olvidar. 


#6 Como el viajero perdido por las dunas 
creiste saciar tu sed. 
Como un espejismo del desierto, 
una ilusión sentimental se apoderó de ti. 
Como una tormenta tenebrosa, 
un aguacero sobre mi. 
Un sabor amargo en tu boca 
demostró que aquella agua no debías tomar. 
Y aquel chaparrón imprevisto inundó nuestro camino. 
Por suerte, los espejismos se desvanecen 
y las tormentas desaparecen. 
Y el sol brilló. 
Y nuestro camino volvió a aparecer, 
porque conmigo jamás te ha de faltar donde beber. 


#7 Y es que cuando no se puede dejar de querer, 
las imperfecciones se idealizan. 
Porque no hay nada más perfecto que amar con defectos. 
Qué contradicción mas bella. 
Qué caprichoso es el corazón.


#8 Y así descubrí que tan solo tu mirada me bastaba para comprender. 
Tan solo una caricia tuya me es suficiente para sentir. 
Tan solo un beso de tus labios me da el aliento necesario para respirar.
Por eso bésame. Sella tus delicados labios con los míos y sigamos buscando nuestro destino. 
Y agárrame. Coge fuerte mi mano y sigamos descubriendo nuestro camino. 
Y quiéreme. Quiéreme como siempre, quiéreme como nunca.


#9 Y el amor los guió. 
Y el trago amargo los hizo crecer, 
como el error nos hace siempre aprender. 
Y nunca más sed volvieron a tener. 
Y aquella geometría efímera jamás volvió a aparecer. 
Y todo volvió a ser perfecto, tal y como debía ser. 
Porque cuando se inicia un camino, atrás jamás se ha de volver. 
Porque nada ni nadie podrá nunca romper este querer. 
Porque todo mi amor es para una sola mujer.


Te quiero Paqui, los 365 días del año. 






domingo, 21 de diciembre de 2014

Subida invernal al Veleta

Cumbre del Veleta

Datos de la ruta

Punto de inicio
Hoya de la Mora
Altitud máxima
3395m
Tiempo de ascensión/descenso
5h30'
Dificultad
Baja-Media
Longitud
13km
Desnivel
1050m

Buenas compañeros/as de montaña

Aprovechando las intensas nevadas de las últimas semanas y la finalización de las clases lectivas del presente cuatrimestre, era el momento ideal para comenzar la temporada invernal por nuestras bonitas montañas. En este caso, y como no podía ser menos, nos decantamos por Sierra Nevada, la dueña y señora del sur peninsular. Además, este pateo por las blancas laderas de este bonito parque nacional significaría el comienzo en el mundo del montañismo invernal para mi compañera sentimental y de fatigas deportivas, Paquilla. Así que con este telón de fondo nos dispusimos a calzarnos las botas y a ponernos los pinchos para superar los escasos 7km y 1000m de desnivel positivo acumulado que nos separaban de la cima. Aunque los planes iniciales eran hacer noche en el Refugio Vivac de la Carihuela (3208m) para hacer cumbre en el Mulhacén al día siguiente, las precarias condiciones del mismo nos hicieron replantearnos la situación, así que haciendo acopio de razón decidimos ascender en el mismo día a la cuarta cima más alta del país, el Veleta, abortando cualquier tentativa de vivaquear pasando la noche en este frío paraje. Poco más de media hora, desde la Carihuela, en alcanzar el vértice geodésico que nos indicaba que habíamos llegado a nuestro destino, un destino que nos brindó unas vistas como nunca antes había podido disfrutar en una montaña, además de una tranquilidad y una meteorología inmejorables, condiciones estas que alargaron nuestra pequeña estancia en la cima al máximo, ya que son esos escasos minutos en lo más alto los que realmente hacen bonita y mágica la montaña, haciéndonos partícipes de una historia que dura ya miles de millones de años, cuando estos relieves decidieron elevarse majestuosamente para embelesarnos con su magnífica anatomía y sus impresionantes líneas y curvas. Pero todo lo bueno dura bien poco, y era momento de deshacer el camino recorrido y recoger los bártulos del refugio para descender hasta la Hoya de la Mora, nuestro punto de partida en este paseo invernal. Buena jornada para despejarse de las estresantes clases de la facultad y para “descargar” las piernas después de una buena semana de entrenamiento de running (lo que toda la vida ha sido correr). Muy buen comienzo de la temporada invernal y muy orgulloso por lo bien que se portó mi Paquilla, siguiendo mi huella en todo momento y acompañándome hasta lo más alto por enésima vez, y es que si la montaña es bonita, con alguien así es una sensación indescriptible y única, porque ella se convierte en la magia del momento y sí, porque los besos a 3394 metros son más besos.

Hasta la próxima…

Primeros metros por las blancas laderas de Sierra Nevada.

Directos al Veleta con un solazo espectacular. 

Paisaje al más puro estilo alpino.

Laguna de las Yeguas cubierta por la nieve. Al fondo, el pico Trevenque.

Refugio de la Carihuela.

Las numerosas capas de ropa no eran suficientes para combatir el frío. Aún así la sonrisa que no falte. 

Puerta inferior bloqueada y nieve en el interior del refugio. No era el día ideal para quedarse a dormir...

Modificados los planes, este era nuestro objetivo: la cara desconocida del Veleta.

Hotel Palace de Sierra Nevada, a 3208m.

¿Lo mejor? Las vistas.

Tirando de gemelos por las empinadas cuestas que nos llevaban al Veleta.

A pocos metros de la cima. ¡Cómo me gustan estos momentos!

Cima del Veleta (3394m) y primer tresmil invernal para Paqui. ¡ENHORABUENA!

Todo para nosotros.

Otra cima más a las patas, y las que quedan.

Los gigantes de Sierra Nevada: Mulhacén y Alcazaba al fondo. En segundo plano, con esa silueta redondeada que lo caracteriza, los Machos.

Vistazas increíbles desde lo más alto. Al fondo se intuía el relieve del continente africano.

Pico del Caballo en la parte central de la imagen.

Barranco del Poqueira.

La cara agresiva y agreste de Sierra Nevada.

Antiguo observatorio de experimentación científica.

Montaña y mar unidos de la mano.

Nieve y más nieve en la jornada de hoy.

Por allí queda la cima de hoy. Nos despedimos de ella hasta la próxima.

Buen entrenamiento el de hoy, clavándonos hasta las rodillas en más de una ocasión.

La foto que Paqui dijo que sería buena...

See you soon!

martes, 15 de julio de 2014

Subida a La Sagra

Cumbre de La Sagra

Datos de la ruta

Punto de inicio
Refugio de las Víboras
Altitud máxima
2383m
Tiempo de ascensión/descenso
3h
Dificultad
Baja-Media
Longitud
8km
Desnivel
845m

Buenas compañeros/as de montaña

La Sagra es una de esas montañas que por muchas veces que la subas nunca terminas de conocerla y siempre acaba sorprendiéndote. A pesar de haber hollado su cima un total de 6 veces, aún me sigue proporcionando las mismas sensaciones que cuando subí por primera vez, allá por el 2012. Sin embargo, para el día de hoy sí había alguien que se iba a "estrenar" en esta emblemática e inconfundible montaña del sureste peninsular. Las promesas están para cumplirlas y así fue. A las 9 de la mañana, Paqui, mi hermano, mi padre y yo nos pusimos en marcha con la intención de superar los casi 850 metros de desnivel que nos separaban de la cima. El calor estuvo prácticamente ausente durante nuestros pasos en la subida, lo cual se hizo de agradecer. Minutos más tarde, y tras superar el Collado de las Víboras (1860m), el viento hizo acto de presencia en determinados momentos, recordándonos que la altitud no perdona ni siquiera en los meses estivales. Y así, tras poco más de una hora y media nos plantamos en el vértice geodésico que determinaba la ansiada cima, esa que con tanto ahínco anhelamos conquistar una y otra, y otra vez. Por supuesto, un placer plantar mis pies nuevamente allí. Creo que todos disfrutamos con aquellos escasos minutos de libertad y de compañerismo agradecido, ya que no encontrarse a nadie en la cima de esta montaña es poco menos que imposible. Protocolo de cima y vuelta a deshacer el camino recorrido. Así concluía otro magnífico día en las alturas. Espero que Paqui disfrutara de su pequeña estancia en esta singular cima, aunque algo me dice que aquel momento se le quedará grabado durante bastante tiempo, estoy seguro. Es lo que tienen las montañas, que nos proporcionan sensaciones indescriptibles y duraderas a cambio de muy poco, tan solo respeto y ganas de disfrutarlas.

Hasta la próxima...

Primeros pasos.

Collado de las Víboras (1860m).

La antecima sobre mi cabeza. Tó tieso pa'rriba.

Bonitas vistas.

Paqui tirando del grupo.

Bonita estampa montañera.

Seguimos para arriba.

El vacío ante nosotros ¡IM-PRESIONANTE!

Covacho en las inmediaciones de la cima.

Zona técnica. Activen 4x4, por favor.

A pocos metros de la cima. Detrás de Paqui, el archiconocido "Embudo".

Todo para nosotros.

Pino puerta con la cima al fondo.

Llegando a lo más alto.

Otra más.

Segunda vez de mi padre.

Así da gusto.

Selfie a 2383m.

Su primera Sagra. Enhorabuena y espero que no sea la última.

No le teme al frío. Culturismo extremo.

Sin comentarios...

Descenso técnico. Cada uno tiene su estilo.

Bonitas vistas hacia el oeste durante el descenso.

El "tío totos".

Secuoyas de la Losa.

Estos gigantes naturales vistos desde abajo.